Antecedentes Geográficos

Descripción del medio

María pinto se encuentra en la ribera sur del curso medio del estero Puangue, afluente del Rio Maipo. Como características principales la región del Puangue, aunque bien individualizada, resume en poco espacio muchos de los aspectos de Chile central. Esta diversidad es producto en cierto modo de la intervención del hombre. María pinto goza de los ricos aluviones del Puangue, cenizas volcánicas y coluviones que favorecen su fertilidad. En la primera mitad del siglo XVII Alonso de Ovalle, al referirse a la zona de Puangue dice “se juntaron Maipo el río de la zona de Puangue que corre así mismo por debajo de la tierra muchas leguas… ni esta ocioso el tiempo que va debajo de la tierra, porque comunicándose a todo el valle por sus venas soterráneas, le da tanto jugo y virtud, que aunque en todo el verano no llueve sobre el una gota de agua, ni tiene otro ningún riego no le hecha menos para llevar, tan sazonado fruto como el más regalado con el riego del cielo y de la tierra.”

Vegetación

Gran parte de la zona que comprende el territorio de la comuna de María Pinto está comprendido en lo que Gajardo (1993) denomina “región del matorral y del bosque Esclerófilo” y más precisamente a la subregión del Matorral y Bosque Espinoso.

Sin embargo, a causa del histórico quehacer agrícola, ganadero, por la deforestación y por los numerosos incendios, hoy esa formación se encuentra reducida a sectores muy lejanos y de mayor dificultad de acceder.

El sector de María Pinto se caracteriza por la gran abundancia de renovales de Boldos (Peumus boldus), lo cual es evidente signo de la existencia de un antiguo bosque casi puro de esta especie; ejemplares que al ser removidos por cualquier razón, el bosque se abrió y permitió el ingreso de otras especies nativas. Originando actualmente un bosque bastante macizo y comprimido, en donde predomina el boldo acompañado de lingue (Persea lingue), Canelo (Drymis winteri) especialmente en los fondos de las quebradas húmedas, entre otras especies. Cuyas hojas y restos de ramas y troncos han permitido la formación de un suelo de buena calidad.
 También se puede evidenciar una formación vegetal secundaria, el espinal cuya especie dominante, El Espino (Acacia Caven) ocupa parte de las planicies y laderas de poca pendiente. Esta formación correspondería, según Fajardo en 1994, a una sucesión regresiva del bosque de Quillay – Peumo o de Quillay – Litre en lugares de mayor insolación.
 Por último, se identifica una comunidad arbustiva espinosa de Tebo (Trevoa trinervis), matorral cerrado en laderas de exposición sur de pendiente media.
 En total se reconocieron 102 especies vegetales de las cuales 67 son nativas, 14 son endémicas y las 35 restantes son introducidas.
 Según el “Libro rojo de la flora terrestre de Chile” solamente se reconoce una especie en calidad de vulnerable y que corresponde al Peumo (Crypytocaria).
 Destacan el alto porcentaje de especies, 50%, cuyo estado no ha establecido, producto de la falta de estudio, que solucionen esta situación. Y el gran numero de vegetales considerados fuera de peligro, 49%.

Fauna

En la zona se reconocen 35 especies de vertebrados terrestres, de ellos las aves son las más diversas, 29 sp, y los reptiles y mamíferos se presentan con el mismo número de especies. Exactamente hay 11 especies que representan el 31% de la totalidad de la fauna cuya caza está permitida y que corresponde a aves y mamíferos, de las cuales solo una de ellas, el conejo, es posible cazarlo todo el año ya que es determinado como plaga. Del total de especies identificadas, 25 de ellas están consideradas en alguno de los tres criterios de protección (citado en la metodología), ya sea solo en uno o en dos al mismo tiempo.